Arcos de la Frontera.




Arcos, un despeñadero cuya cima está coronada por un castillo. A medida nos acercamos iremos distinguiendo sus casas blancas y sus torres.
El pueblo invita a perderse por sus laberínticas calles que conservan el trazado musulmán como la gran huella de su gran patrimonio histórico. Para disfrutar de la esencia de Arcos uno debe perderse por las estrechas callejuelas adaptadas a la orografía de su enrevesado terreno donde las pendientes y las bajadas acabaran conduciéndonos a grandes miradores hacia su campiña.

No dejes de visitar sus patios invitan a dejarte seducir por los sentidos con sus bellas plantas trepando de sus macetas colgadas y el aroma que desprenden. Casi todos tienen su pozo con el cubo para regarlas.
De la herencia musulmana Arcos guarda un rico legado arquitectónico, monumentos de aquella época el Alcazar militar, la muralla.
Del S.XV y XVII , la iglesia de San Pedro, el Convento de las Mercedarias descalzas, el Convento de San Francisco.
Recomendable la visita al Parador de Arcos, prácticamente queda colgado de la ladera, fue la casa del Corregidor de Arcos, en la Plaza principal del pueblo conocido como la del Cabildo por situarse el Ayuntamiento en la misma y edificios tan emblemáticos como la Iglesia de Santa María, y el Cástillo que fue una antigua fortificación musulmana.
El parador invita a disfrutar de sus vistas, el pueblo queda en la ladera de una estampa tan bucólica como el discurrir del cauce de un río entre las huestecitas cultivada de su valle.
De estos huertos ancestrales se nutre parte de la gastronomía del pueblo que como no podía ser de otro modo adquirió parte de ese legado musulmán también en su cocina.







En su patrimonio gastronómico queda la herencia dejada por las diferentes culturas que a lo largo de los siglos habitaron el pueblo. Y es precisamente su plato más ejemplar muestra de ese legado del que os hablo. Si queréis degustar el plato más típico de Arcos debéis de pedir La Alboronía, un plato muy parecido al pisto sino al que se le añade calabaza y para dar ese toque árabe se le termina añadiendo canela y miel.




No dejéis de pedir sus vinos y es que Arcos puede presumir de tener la primera viña en Andalucía en producir vinos tintos, siendo Regantio Viejo pionera, aunque hoy día cuenta con otras viñas como la de la Bodega Huerta de Albalá cuyos vinos os recomiendo.
Cuenta con diferentes restaurantes que hasta ayer mismo daban a degustar durante todo el mes de Mayo su Ruta de la tapa promocionándose en estas los productos típicos de la Comarca.
Sin ninguna duda una escapada a Arcos no deja de ser un gran plan.


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