Los molinos de viento de Vejer
La localidad alberga algunos de los molinos harineros que sirvieron en el pasado para moler el trigo y que hasta hace no mucho se hacía, formando parte no sólo del legado histórico del pueblo sino de su vida cotidiana.
Restaurados y acondicionados para su visita, los molinos de Vejer se encuentran abiertos al público de forma gratuita, permitiendo al turista conocer la historia de esta localidad y sus alrededores, y también ofreciéndole desde ellos unas increíbles vistas de la zona.
Abandonados durante años, estos molinos fueron recuperados por el Ayuntamiento de Vejer, que junto con la Junta de Andalucía y la Diputación de Cádiz consiguieron restaurar y habilitar turísticamente algunos de los que poblaban las inmediaciones de esta hermosa localidad.
Todos aquellos que se acerquen hasta Vejer pueden visitar los molinos y aprender de las explicaciones que Juanino, una persona que se ha preocupado por conseguir información de primera mano de las personas que trabajaban en estos molinos, Juanino un apasionado de su trabajo ha recopilado mucha información, siendo el un oriundo de la zona y hombre de campo, les explicará el funcionamiento del molino y le hará disfrutar de su visita. .
En el interior de los molinos se puede apreciar el mecanismo de funcionamiento perfectamente conservado, así como todo un repertorio de herramientas utilizadas por los campesinos del lugar
Juanino no solo es el encargado del cuidado de los molinos, ofreciendo a los visitantes sobre el funcionamiento y la historia de los mismos, el mismo se ocupa de hacer los paseos en burros para los niños.
Debido a la fuerza del viento en esta zona, en especial en los días en los que sopla viento de Levante, la estructura del molino típico manchego se hace inviable, por lo que el molino de Vejer es una adaptación al clima y las condiciones de la zona. Con 3 metros de ancho y 8 de altura, y unos muros de 1,60 metros de anchura, estas construcciones solían poseer dos plantas, una inferior destinada al almacén y otra superior con las piedras y los mecanismos destinados a moler el trigo. Sus características aspas en forma de cruz le dan su aspecto original y nos permiten hacernos una idea de cómo era la vida alrededor de esta industria.
Otro de los muchos atractivos que ofrece Vejer es la posibilidad de realizar una ruta a lomos de un burro por la ciudad y sus alrededores. Se trata de una actividad que gusta especialmente a los más pequeños, y de la que puede disfrutarse gracias al cuidador de los molinos, que ofrece dos rutas a elegir para los turistas, que harán el recorrido mientras su amable guía les ofrece la posibilidad compartir todos sus conocimientos sobre la historia de Vejer.
Los molinos mejor conservados son los de San Francisco, San José y San Antonio, junto a los cuales se encuentra el centro de Interpretación del Viento. Así mismo, también destaca el molino de Santa Inés, cuyo mecanismo no ha podido ser recuperado se conserva su estructura y una imitación del techo original.
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